Mostrando las entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
lunes, 25 de junio de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Juan José Saer: Lisboa
A Jean Paul Caudrec
La persona, parece, sería, como se dice,
una máscara; uno, aquí, que se llamaba, cosa
curiosa, justo así,
multiplicó perfil y verbo, distribuyéndose en ellos,
como piedras o como cartas; rey, sota, caballo y as,
y un solo mazo verdadero. Y, sin embargo,
qué tímida parece ahora su dispersión: la salud
misma más bien: un cuerpo de cuatro caras,
repleto y sólido: que el corral tenga cuatro lados,
y uno solo, circular, da lo mismo, si eso ayuda, ¿no?
a evitar que la bestia anónima,
e infinita también, ¿no es cierto?,
rompa, de golpe, en estampida. La bestia, sí,
que daba, ya, señales de vida, atrás,
mandando a la superficie, de tanto en tanto,
rugidos, latidos, olor animal, el légamo sin fin
de ese pantano, negro, que trabaja, continuo,
y nos muestra, de pronto, que la casa natal,
con sus rincones familiares y con sus voces familiares,
no tenía, ¿cómo era que se dice?, cimientos. No es
ni amiga ni enemiga y el ser, frágil,
que desgarra con sus dientes, había tenido,
hasta ese entonces, una especie de ilusión,
como el chico que en la noche de carnaval,
pretende darle miedo a los demás con su máscara. Ahora está
en lo que podría llamarse ese torbellino,
en vilo entre los belfos de la bestia,
en el centro de su propia oscuridad
-y cómo
quisiera que, viniendo despacio, como antes, desde la cocina,
desde el patio, en la noche cítrica, una mano,
materna o familiar, es decir, de dedos conocidos,
en el viejo sentido, anterior a la explosión,
a esta deriva sin dirección y sin bordes,
encendiera, por fin, la luz,
del cuarto sin lujo, austero,
con, apenas, lo necesario para reconocer
el honor y la constancia de lo que es,
lo que es en su seguir siendo,
mesa, jarra, botella, ventana y paraíso.
No en tanto que la máscara
sino leal en su simplicidad
borde
abandono
y transparencia
En El arte de narrar. Poemas
Buenos Aires, Planeta, 2000
Read more: http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2012/05/juan-jose-saer-lisboa.html#ixzz1uqpkET8b
sábado, 28 de abril de 2012
jueves, 17 de noviembre de 2011
Tango, por vos
Tango, por vos (Fabian Russo) de Fabián Russo
Tango, conmigo vas derecho hacia la muerte,
de olvido estás donde no crece el alba.
Te corre un vino zurdo en la garganta
que es noche siempre si te canto, siempre.
Tango, como un destino que se sabe de repente,
beso emperrado que estalla en una esquina,
clavel alzado como un sol entre la gente,
la vida que es más justa si ilumina.
Vos, con tu carbón carmín y el aire atormentado,
vas, pura ilusión, amándote el pecado,
de pecho en pecho y de aire en aire,
con gancho de arrebato y al voleo
en todas partes te pide el cuerpo.
Tango, tu viejo encantamiento me marea,
¿qué negro alcohol te fue poniendo el cielo
tan cerca de la suerte y tan alerta
que le jugás a Dios todo su infierno?
Tango, en la terrible llamarada de tus sueños
mi corazón por vos pide cornisa
para que pongas ángeles sin miedo
que borren de aleteo mis caídas.
La que se vá valija adentro.
El que amanece sin laburo.
Un pibe duro a pegamento.
Aquel que pierde por boludo.
Otro que vive con lo puesto.
Y todo, todo adentro tuyo,
en tu quilombo, en tu misterio.
Tango, vení a contar mi soledad
que yo canto por vos.
©Fabián Russo
(del CD El bardo, 2005)
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Le Bateau Lavoir, Apollinaire.
EL PUENTE MIRABEAU
El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Mira pasar nuestros amores.
Y recuerda al alma serena
Que la alegría siempre viene tras de la pena
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Frente a frente mirémonos-las manos enlazadas-
Mientras que pasan bajo el puente
De nuestros brazos -fatigadas-
Las ondas silenciosas de nuestras dos miradas
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
El amor se nos fuga como esta agua corriente
El amor se nos va
Se va la vida lentamente
Cómo es de poderosa la esperanza naciente
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Huyen el lento día y la noche serena
Mas nunca vuelven
Los tiempos que pasaron ni el amor ni la pena
El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Viene la noche suena la hora
y los días se alejan
y aquí me dejan
Guillaume Apollinaire
El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Mira pasar nuestros amores.
Y recuerda al alma serena
Que la alegría siempre viene tras de la pena
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Frente a frente mirémonos-las manos enlazadas-
Mientras que pasan bajo el puente
De nuestros brazos -fatigadas-
Las ondas silenciosas de nuestras dos miradas
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
El amor se nos fuga como esta agua corriente
El amor se nos va
Se va la vida lentamente
Cómo es de poderosa la esperanza naciente
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Huyen el lento día y la noche serena
Mas nunca vuelven
Los tiempos que pasaron ni el amor ni la pena
El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Viene la noche suena la hora
y los días se alejan
y aquí me dejan
Guillaume Apollinaire
Fue el poeta Max
Jacob quien le dio nombre a este edificio de madera con tres
plantas que se alzaba penosamente en la plaza Ravignan, número 13, del corazón
de Montmartre, por parecerle que su interior semejaba los botes de lavandería que flotaban en el Sena. Hacía años que allí pasaban temporadas artistas como Manolo
Hugué, Juan Gris, Paco Durrio, Kees Van Dongen, Modigliani, Auguste Herbin,
Picasso… Pero también vivieron allí escritores y poetas como Pierre Mac Orlan,
André Salmon, Max Jacob y Pierre Reverdy. Picasso se instaló allí, junto con su
pareja Fernande Olivier, entre 1904 y 1912. El edificio había sido construido
como fábrica de pianos en 1869 y veinte años después fue habilitando algunos
espacios para artistas plásticos con el agregado de un piso aunque éste no se
notaba mucho por la inclinación de la calle Garreau que hacía un declive desde
la plaza Ravignan. Apollinaire y su pareja de entonces, la pintora Marie
Laurencin, formaban parte de los asiduos visitantes que formaban lo que se
llamó, sardónicamente, La bande á Picasso. Se cree que fue el mismo Apollinaire
quien llamó así al séquito de admiradores que rodeaban al veinteañero Picasso.
El poeta había nacido en Roma en 1880, hijo negado un príncipe italo-suizo
llamado Francesco Flugi d'Aspermont y de una muchacha polaca llamada Angelica
de Kostrowitzky, y llegó a Mónaco nueve años más tarde llevado por su madre
junto a su hermano mayor. Era un joven extremadamente culto, alto y robusto,
amante de toda novedad. Devendría como el vector más importante para el
surgimiento de las vanguardias artísticas francesas al cabo de los años, muchos
después de su fallecimiento por el acoso de la llamada gripe española en 1918,
lo que no había logrado meses antes la herida tremenda que unas esquilas de
granada infringieron en su cabeza cuando era soldado voluntario en la Primera
Guerra Mundial. No sólo fue el creador de los Calligrammes, poesía espacial, sino que también bautizó como Cubista al movimiento que vio nacer entre las vigas de madera del Bateau Lavoir. “Ante todo, los artistas son hombres que quieren llegar a ser
humanos”, son palabras suyas que resisten el tiempo.
©Fabián Russo, 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
del Canto General, Pablo Neruda
"Pues bien, esta mañana vuelve al mármol el odio
el odio del Sur blanco hacia el viejo dormido
en las iglesias los negros están solos con Dios
con Dios según lo creen las plazas
en los tres el mundo tienen ciertos letreros
que dividen el cielo el agua el aire
qué vida tan perfecta dice la delicada
señorita y en Georgia matan a palos
cada semana a un joven negro
mientras Paul Robeson canta como la tierra
como el comienzo del mar y de la vida
canta sobre la crueldad y los avisos
de Coca-Cola canta para hermanos
de mundo a mundo entre los castigos
canta para los nuevos hijos para
que el hombre oiga y detenga su látigo
la mano cruel la mano que Lincoln abatiera
la mano que resurge como una blanca víbora
el viento pasa el viento sobre la tumba trae
conversaciones restos de juramentos algo
que llora sobre el mármol como una lluvia fina
de antiguos olvidados dolores insepultos
el Klan mató a un bárbaro persiguiéndolo
colgando al pobre negro que aullaba quemándolo
vivo y agujerado por los tiros
bajo sus capuchones los prósperos rotarios
no saben así creen que sólo son verdugos
cobardes carniceros detritus del dinero
con la cruz de Caín regresan
a lavarse las manos a rezar el domingo
telefonean al Senado contando sus hazañas"
el odio del Sur blanco hacia el viejo dormido
en las iglesias los negros están solos con Dios
con Dios según lo creen las plazas
en los tres el mundo tienen ciertos letreros
que dividen el cielo el agua el aire
qué vida tan perfecta dice la delicada
señorita y en Georgia matan a palos
cada semana a un joven negro
mientras Paul Robeson canta como la tierra
como el comienzo del mar y de la vida
canta sobre la crueldad y los avisos
de Coca-Cola canta para hermanos
de mundo a mundo entre los castigos
canta para los nuevos hijos para
que el hombre oiga y detenga su látigo
la mano cruel la mano que Lincoln abatiera
la mano que resurge como una blanca víbora
el viento pasa el viento sobre la tumba trae
conversaciones restos de juramentos algo
que llora sobre el mármol como una lluvia fina
de antiguos olvidados dolores insepultos
el Klan mató a un bárbaro persiguiéndolo
colgando al pobre negro que aullaba quemándolo
vivo y agujerado por los tiros
bajo sus capuchones los prósperos rotarios
no saben así creen que sólo son verdugos
cobardes carniceros detritus del dinero
con la cruz de Caín regresan
a lavarse las manos a rezar el domingo
telefonean al Senado contando sus hazañas"
miércoles, 7 de septiembre de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
Dharma
En medio de un aullido
brilla el contexto
una suerte de papeles
arrojados a su nada
Un barco en pie a la deriva
la inevitable enumeración
de mis restos
en el momento justo.
de Alibisánita
©Fabián Russo
miércoles, 29 de junio de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Départ (Benjamin Britten-Arthur Rimbaud)
Solista: Carolin Cacao Leolao
Départ
Assez vu. La vision s'est rencontrée à tous les airs.
Assez eu. Rumeurs des villes, le soir, et au soleil, et toujours.
Assez connu. Les arrêts de la vie. — Ô Rumeurs et Visions!
Départ dans l'affection et le bruit neufs!
Arthur Rimbaud (1854-1891)
Assez eu. Rumeurs des villes, le soir, et au soleil, et toujours.
Assez connu. Les arrêts de la vie. — Ô Rumeurs et Visions!
Départ dans l'affection et le bruit neufs!
Partida
Visto lo suficiente. hallada la visión en todo el espacio.
Tenido lo suficiente. Rumores de ciudades, al anochecer, y al sol, y siempre.
Conocido lo suficiente. los decretos de la vida. ¡Oh, rumores y Visiones!
¡Partida hacia la afección y el sonido nuevos!
Arthur Rimbaud (1854-1891)
Ciclos
Dejé de cantar el fuego justo cuando la noche ató su pétalo a la lluvia y lo hizo gris
Hubo hierros que eran crines del olvido del sol saludando a la crueldad del amo que se abre paso entre himnos odas populares y asesinos de paladar ciego
En esas encrucijadas las verdades olían a cuento de bar y el aliento traía un humor pálido y violeta como el de las venas de los muertos
Pilares en el horizonte
las gargantas alzan su reino de manos
En la ceniza la lluvia escribe
tacto sin viento
lo que vendrá.
©Fabián Russo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



